El Cerebro Adicto

Introducción
El concepto de adicción ha ido evolucionando con el tiempo,
hace décadas se veía a los consumidores como viciosos o faltos de moral y en la
actualidad se ha definido como una enfermedad. La OMS dice que es una
enfermedad cerebral que provoca una búsqueda compulsiva de la droga y su uso, a
pesar de las consecuencias adversas que ésta provoque. Estas situaciones han
evolucionado demasiado rápido y el entender cómo tratarlas ha intentado
alcanzar este avance. Se ha sugerido que una interacción entre mecanismos
cerebrales, cambios genéticos y medio ambiente están presentes en el desarrollo
de la adicción. En este artículo intentaremos revisar y presentar las
características más relevantes del entorno de un consumidor y el daño que se
presenta en su cerebro ya que el uso repetido de la droga modifica la
estructura y funcionamiento cerebrales. Estos cambios plásticos desarrollados
en el sistema de la motivación-recompensa y también en el de castigo, provocan
un nuevo balance entre ellos que lleva al individuo a un estado de alostasis,
en el cual la droga se convierte en una necesidad aparente.
Desarrollo
Nuevas perspectivas
Para 1930 los científicos habían determinado que la persona
adicta carecía de moralidad y fuerza de voluntad lo que generó conductas
estereotipadas de la sociedad hacia los consumidores que ofrecían castigos y
etiquetas en vez de prevención o tratamiento adecuados. A fines del siglo
pasado las investigaciones se centraron en comprender la adicción y al adicto
de tal forma que en entrevista con ¿Cómo ves?, la Dra María Elena Medina-Mora
Icaza directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente
Muñiz” narró las experiencias de investigación de la Dra Nora Volkow directora del NIDA y quien
fuere estudiante de la UNAM; quien identificó en imágenes cerebrales la
influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro encontrando la causa
física de la dependencia y a su vez favoreció que hoy día la adicción sea
considerada como una enfermedad por el daño que las drogas ocasionan en la
química, la
estructura y el funcionamiento del cerebro.
química, la
estructura y el funcionamiento del cerebro.
Enfermedad crónica
El sistema de la
motivación-recompensa regula las conductas placenteras como comer o tener sexo
y debido a la sensación de placer buscamos repetir su efecto. Mendez y
colaboradores en la revista de Salud Mental 2010; 33:451-456 hablando del
Cerebro y las Drogas: sus mecanismos neurobiológicos hacen alusión a que
algunas drogas de abuso pueden activar este sistema de dos a 10 veces más que
un reforzador natural y sus efectos pueden ser más duraderos; lo que genera una
«sensación intensa de placer» lo que genera una alteración en los sistemas homeostásicos buscando más consumo con la intención de obtener el mismo efecto.
La consecuencia es que su cerebro se deforma funcionalmente. Algunos genes
empiezan a modificar su expresión y las proteínas que codifican se expresan más
o menos, de acuerdo a las necesidades plásticas que la droga obliga al cerebro
a exhibir. Una vez en el interior del cerebro las drogas afectan su sistema de
comunicación llegando en ocasiones hasta confundirlo puesto que algunas drogas
presentan estructuras químicas muy parecidas a las naturales y finalmente
condiciona que la respuesta de recompensa natural se pierda y busque solo el
efecto de la droga, explicó la Dra Medina Mora.
Una vez dañado el control de este sistema se dejan de
disfrutar las cosas que antes generaban placer y motivación condicionando
episodios depresivos y de apatía que se acompaña de nuevos intentos por
consumir la sustancia en búsqueda de potentes efectos placenteros que ya se
presentan con la misma dosis y como se ha explicado en la literatura y lo
comentó el DrBaler desarrolla la tolerancia. Una vez aquí, cualquier
disminución de la concentración de la sustancia de abuso generará síntomas de
abstinencia como ansiedad, irritabilidad,
náuseas, insomnio, diaforesis, temblores y psicosis, entre otros. A decir de
algunas investigaciones la tolerancia genera cambios profundos -y muchas veces
permanentes- en las neuronas y los circuitos cerebrales.

El daño presente en los neurotransmisores es el
responsable de la posibilidad de
recaídas aún después de años de abstinencia. Baler refiere que el consumo
crónico de drogas deteriora el autocontrol y la capacidad de tomar decisiones
adecuadas que llevan a la ansiedad o craving incontrolable de nuevos consumos a
pesar de conocer las consecuencias.
Biología y ambiente
Se ha identificado que el consumo de drogas puede estar
relacionado con ciertos factores biológicos y ambientales. El DrBaler refiere
“No se trata de uno o cuatro genes que sean malos, tenemos miles que pueden ser influenciados por el entorno”,
por ejemplo, si un joven tiene una carga genética para desarrollar el consumo
de drogas pero en su entorno no hay tal riesgo será poco probable que se
desarrolle la enfermedad.

Dependencia física
La Dra Medina Mora comentó durante la entrevista que existen
drogas que pueden generar cuadros de adicción severos desde su primer uso como
la heroína que al primer contacto en el organismo genera modificaciones
estructurales en el cerebro. Continua diciendo la Dra Medina Mora que para que
se desarrolle una adicción deben coexistir , entre otros, tres aspectos
principales: el tipo de droga, la disponibilidad de la misma y la aceptación de
la sociedad al consumo (alcohol y tabaco) pues según los experimentos en modelos
animales, éstos se dejaban morir de hambre antes de suspender del consumo. Por
ejemplo, entre el 10-15% de las personas que beben alcohol desarrollan
dependencia.
La adolescencia, factor de riesgo
“Toda la parte del cerebro que es responsable del juicio,
raciocinio y control de la conducta se desarrolla en la segunda década de la vida (cursiva agregada)”, explicó la Dra
Medina Mora; y ya que los adolescentes usan más sus emociones que el juicio es
más fácil que abusen de las sustancias debido a que en esta etapa de su
desarrollo el cerebro es totalmente vulnerable debido a que “ésta es una época en la que se
desarrollan todas las conexiones condicionando un riesgo mayor” explicó la
especialista. Al parecer los datos expresan que los usuarios adultos de
mariguana pueden tener la posibilidad de daños reversibles no así los
adolescentes lo que invita a los que trabajamos en este ámbito a buscar el
desarrollo de nuevas políticas públicas que los protejan. La doctora Medina
Mora también comentó sobre los supuestos usos médicos de la mariguana
explicando que el uso incorrecto de los productos médicos puede ser muy
peligroso.

Problemas mentales y vulnerabilidad
Otro grupo de riesgo es el de las personas con padecimientos
mentales como bipolaridad o esquizofrenia pues según los estudios de
investigación el 60% de los usuarios de sustancias presentan enfermedades
psiquiátricas. La doctora Medina Mora hace la alusión a niños que presentan
cuadros de alteraciones emocionales que si logran en su juventud evitar el
contacto y consumo de sustancias tóxicas por seguro podrán resolver su
enfermedad, pero por el contrario aquel que hace uso de sustancias tóxicas en
su juventud desarrollarán con más facilidad una adicción. Por ejemplo, se ha
visto que el uso de drogas como la mariguana en edades tempranas aumenta el
riesgo de depresión y en el caso de esquizofrenia el riesgo aumenta hasta 7
veces cuando el consumo inicia antes de los 25 años.
Consecuencias
conductuales, familiares y sociales
Es cierto que todas las adicciones tienen relación con
graves consecuencias para la salud y las relaciones interpersonales que
afectarán tarde o temprano el bienestar personal, familiar y social. Así que
según el DrBaler los daños cerebrales asociados al uso de drogas no se limitan
solamente al circuito de la recompensa sino a varios, como: el del aprendizaje,
la memoria, el control de las emociones y la toma de decisiones ya que todos
interactúan entre sí; condicionando de esta forma enfermedades
cardiovasculares, enfisema, cáncer o desarrollo de trastornos mentales
irreversibles.
La persona que
consume drogas corre también el riesgo de infligir daño no intencional a otras
personas, inclusive a su propia familia, o participar en actos de
violencia o delitos asociados al consumo
o la abstinencia. La doctora Medina Mora señala que “las drogas también son un
problema social con muchas facetas porque tener un adicto en la familia la
modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto emocional, económico y
social”.

Derivado de ello el artículo hace alusión a la gran
necesidad de desarrollar de manera oportuna estrategias de intervención
preventiva para la población vulnerable, así mismo se debe propiciar elementos
terapéuticos oportunos y adecuados mediante el uso de fármacos, terapia
cognitivo conductual o intervenciones motivacionales, no obstante, añade Baler
“el mensaje importante es que la adicción conlleva el desajuste de muchos
circuitos, y para tratar al adicto deben tenerse en cuenta todas las
disfunciones al mismo tiempo”. De tal forma que el tratamiento debe definirse según
la persona, el tipo de droga, el ambiente en el que vive y sus recursos tanto
internos como externos. Algo bien importante a resaltar es que no debemos
intentar concentrarnos solo en los aspectos bioquímicos sino trabajar con el
individuo en su contexto.
El mejor enfoque: la prevención
El doctor Rubén Baler propone incrementar técnicas de
prevención universal intentado evitar toda actividad de riesgo debido a que
cualquier promoción de un ambiente saludable en la familia disminuirá de manera
muy importante el riesgo de iniciar el consumo de drogas.
Conclusión
El presente artículo nos ha llevado a visualizar desde
varios puntos la situación actual del consumo de drogas en la población, hemos
visto que a diferencia de años atrás hoy identificamos a un consumidor como una
persona que está enferma de sus emociones y que ante tal enfermedad requiere
atención oportuna y adecuada que le permita corregir la afección y después
prevenir una recaída; los especialistas nos han llenado de información amplia y
certera sobre el mundo de las drogas y nos invitan a hacer algo, a trabajar
para evitar que los niños y jóvenes se vean inmersos en ambientes de riesgo que
puedan llevarles a iniciar un consumo de drogas que ocasionará daños en su
desarrollo físico y mental, así como en la relación con la familia y su
sociedad.
Reflexión
¿Por qué elegiste este tema? Porque yo trabajo todos los
días con jóvenes que tienen estos problemas y veo que lo que los especialistas
han dicho es totalmente verdad, casi el 100% de los usuarios de drogas viven en
ambientes disfuncionales y de muy alto riesgo, viven violencia, nula
comunicación familiar, pobreza y muchas otras situaciones que de haberse
atendido a tiempo hubiera evitado el primer contacto con la droga. Veo que
estos jóvenes ya presentan daños cerebrales y de conducta muy importantes, han
entrado en ambientes de riesgo, delinquen, atentan contra la integridad de sus
familias y de otras personas y sufren. Durante las intervenciones con ellos la
gran mayoría expresa sentirse solos y abandonados, refieren tener el deseo de
suspender el consumo pero ahora no saben cómo hacerlo. Finalmente si todos
pudiéramos participar mejorando nuestras relaciones familiares nuestra sociedad
sería muy diferente y tendríamos menos violencia y más comunicación.
¿De dónde partiste para empezar a escribir? De la
información que yo tengo por la experiencia de trabajo durante 10 años y de la
lectura “El cerebro adicto” que me ofreció nuevos puntos de vista para la
intervención y redacción de algunas ideas.
Daniel Carbajal
Barrón
Fuentes:
1.
Fotos de internet
2.
El cerebro adicto
3.
El cerebro y las drogas, sus mecanismos neurobiológicos.
Volumen 33, No 5 septiembre-octubre 2010. Revista Salud Mental

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